Casi ocho meses han pasado desde aquel viernes 14 de marzo de 2008 que recibimos la gran noticia de tu existencia. Ese sábado que fue realmente mágico e hizo que olvidáramos cualquier cosa que en ese momento, por otras circunstancias del destino, nos pasaban.
Tengo que confesarte que, ese día, tu mamá y yo no pudimos contener las lágrimas de emoción, y correr con tus abuelos y tíos a contarles, cada quien, a su manera, demostraron su emoción por la gran noticia.
Nos parecía realmente increíble que esto hubiera sucedido así, justo como lo planeamos y cuando lo planeamos.
Aún no sabíamos si serías niño o niña, ni sabíamos el nombre que te pondríamos, lo que sí sabíamos es que te habías convertido en lo mas importante para nosotros, cuidarte a partir de ese momento, fue nuestra prioridad.
Al paso del tiempo descubrimos que eras una linda niña, para entonces, ya sabíamos el nombre que te pondríamos: Daniela, y esperamos que cuando crezcas te guste tanto como nos gusta a nosotros, tratamos de escoger el mejor.
Ver como la pancita de tu mami se empezaba a hacer más y más grande cada día, y empezar a sentir tus movimientos nos llenó de emoción.
Sin embargo, para mi, los tres mas grandes momentos fueron: primero, escuchar por primera vez el latido de tu corazoncito; después, cuando al platicar contigo en las noches, parecía que me escuchabas y empezabas a moverte, como si reconocieras la voz de papá, sentí que ya me conocías y me querías como yo a ti. Y por último el mágico momento ya descrito, en que vimos por primera vez tu carita y partes del cuerpo claramente mediante un ultrasonido. Esos momentos, de verdad, que no los cambiaría por nada.
El tiempo ha pasado, muy rápido, pero tu mamá y yo, hemos disfrutado plenamente esta espera.
No puedo imaginar como seré como papá, no se si seré un buen papá, un papá celoso, estricto o exigente. De lo que si estoy seguro es de que tu seguirás siendo el motor de nuestras vidas y de que cada decisión que tome será pensando que es lo mejor para ti.
El día ha llegado, mañana nacerás y eso me llena de alegría y felicidad, al fin te tendré entre mis brazos. Estamos listos para enfrentar esta nueva etapa con el mismo amor que hasta ahora.
Dedicaré el resto de mi vida a hacerte feliz y cuidar de ti…
Tu papá