Yo quiero vivir contigo siempre…

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El día de ayer (lunes 16 de diciembre del 2013), mientras nos encontrábamos de vacaciones / compras en Tucson, pasamos uno de esos momentos que no quiero olvidar nunca.

Mientras esperábamos a tu mamá afuera de una tienda empezamos a platicar e imaginar ¿cómo sería cada uno de tus cumpleaños?, todo era alegría y felicidad, hasta que llegamos a tus quince años… Empecé a decirte que ese día, te haríamos una fiesta muy grande, en el que usarías un vestido como de princesa (con el que seguramente te verás hermosa), y que ahí, bailaríamos tu primer vals.

Fue entonces que empecé a cantarte un pedazo de la canción que, desde tu nacimiento y hasta hoy, es la canción de la historia de mi vida. Todo marchaba muy bien mientras simulábamos bailar ese vals, yo sentado en una silla y tu parada a un costado mio, abrazados y moviéndonos al ritmo de la canción. Si ese momento me pareció mágico, no quiero pensar lo que sentiré el día en que verdad estemos bailando ese vals.

Me llamó la atención que mientras te cantaba la canción, tu carita hacia caras de sorpresa y emoción a cada verso. Hasta que llegó la parte triste de la canción, la parte que dice que un día te irás de casa… de inmediato tu rostro se transformó y te soltaste a llorar, diciéndome que no querías que cantara eso, que tu nunca te querías ir de mi lado…. Tu llanto me conmovió.

Traté de explicarte que, cuando seas grande, te casarás y entonces deberás irte a vivir con tu entonces esposo, a lo que respondiste con un tajante: “¡NO! Yo quiero vivir contigo siempre…” y me hiciste prometer que así será…

También me hiciste prometerte que nunca mas te cantaría esa canción, y prometo cumplírtelo cabalmente, te doy mi palabra.

Debo aceptar que una parte de mi, sintió muchísimo gusto por saber lo que sentías, créeme que lo que mas deseo es que por siempre vivamos juntos, pero entiendo la ley de la vida.

Y aunque se que faltan muchos años, quiero que sepas que lo que te prometí es cierto, estaré siempre disponible para ti, pase lo que pase, siempre.

Ese momento, hizo que mis vacaciones se convirtieran en inolvidables, por un momento sentí que estoy logrando la meta que me he propuesto contigo.

Te ama, Papá.