Enamórate de un hombre de verdad

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No son palabras propias, pero quería compartirlo contigo….

Si algún día llegas a leer estas palabras, quiero pedirte unos minutos de tu tiempo… para tratar de explicarte.

No puedo pedirte que te enamores de un extraño, eso es absurdo; pero, quiero pedirte que, al momento de entregar tu corazón, lo hagas a sabiendas de que quien está a tu lado, es un hombre que sabrá amarte y apreciarte por la mujer que eres.

Quiero pedirte, que te enamores de un hombre de verdad; uno, que te persiga con la mirada, como un león hambriento; y que, se pierda en el brillo de tus ojos, aún en la oscuridad. Enamórate de un hombre, para el cual tú seas la única mujer en este mundo; y, que sea capaz de construirte un castillo, aunque solo tenga un lápiz y papel.

No puedo pedirte que te enamores de un hombre que lo haga todo; sin embargo, te pido que te enamores de un hombre que esté dispuesto a hacerlo todo por ti.

Quiero que te enamores de un hombre con la suficiente hombría para cocinar por las noches, o cuándo estés cansada. Un hombre que pueda coser un botón de tu blusa favorita, para que puedas llegar a tiempo a esa reunión; y, por qué no, que te diga al oído que: todo estará bien.

Enamórate de un hombre que valore a Dios, a la familia y los amigos. Pues en la vida, necesitará de todos ellos. Y, si es un ladrón, procura que te robé solo algunos besos; pues, ya te habrá robado el corazón.

Quiero que te enamores de aquel que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su mente está solo contigo. Cualquiera puede decir un “te amo”; pero, el amor se demuestra cada día, y en los pequeños: “te quiero”…

Quiero que te enamores de un hombre que procure llenarte de alegría; y que te haga sonreír, aún en tus días más difíciles. Enamórate de aquel hombre, que no se aproveché de ti, ni aún en tus momentos de vulnerabilidad. Un verdadero hombre te respetará, incluso, cuando tú no quieras.

Enamórate de un hombre que no haga alarde de los bienes que tiene; sino, que sepa apreciar y valorar todo aquello que ha vivido, las personas con las cuáles ha compartido y las experiencias que en la vida ha acumulado.

Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos; y luego, pasar el tiempo juntos: “quemando esas calorías”. Quiero que te enamores de un hombre que esté dispuesto a llevarte la contraria; y, que tenga un punto de vista distinto al tuyo. Así, en la salud, la distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que estará a tu lado: a pesar, de cualquier diferencia.

Enamórate de un hombre que te tenga presente a cada momento del día; y, que te llene la vida de detalles. Un hombre, que jamás te oculte lo que siente; y te diga, lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de alguien que sepa escucharte, aún en el sórdido silencio del olvidó.

Enamórate de un hombre que sea libre, que sea tuyo; que te amé, y que se deje amar por ti. Enamórate de alguien que, aunque no sea yo, te haga feliz.

Al final, si aún no has comprendido, eres tan digna de este amor tan tuyo y tan mío, que aquél de quién te enamores sabrá, que: sólo un hombre de verdad, es digno de ti.

No te conformes con menos…
Nunca bajes el listón de lo alto.

Te lo dice:
“UN HOMBRE ENAMORADO DE TI”
” TE AMO”
” TU PADRE”


Nuestra primera cita.

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El día de ayer (30 de diciembre del 2013) tuvimos nuestra primera cita, nuestra primera salida solos. Tal vez cuando leas esto, pienses que no fue el mejor lugar, tal vez tu crees que debió haber sido al cine, al parque o algo así. Pero no, la salida fue al beisbol.

Tengo que confesar que a pesar de ser un juego de puro trámite para los Yaquis (por que ya estabamos eliminados) fue un juego muy especial para mi.

Desde que llegamos al estadio noté tu estusiasmo, mientras caminábamos por la Michoacán rumbo al estadio, no dejabas de platicar.  Nos sentamos en la última fila, de la sección D, para protegernos un poco el frio con las cabinas que están atrás.

Yo te había prometido comprarte un algodón de azucar, pero por desgracia, ese día no se presentaron en el estadio. Yo me sentía como novio en primera cita, ofreciendote todo lo que pasaban vendido. Lo primero que me pediste, fue que te comprara “de esos papelitos doblados que le compramos a un señor el otro día”, refiriendote a los scores, y así lo hice, guardaré por siempre el score con el 7×7 que sacaste.

Después del juego, como en toda buena cita, fuimos a cenar. No se si sea por que así quería verlo yo, pero notaba tu emoción por estar haciendo cosas sola conmigo.

Ese día, cerraste la noche con broche de oro al decirme: “Papá, te quiero mucho, por que eres EL MEJOR papá”… Sentí un nudo en la garganta.

Esas son las cosas que realmente valen la pena. Prometo que tendremos muchas mas citas como está.

P.D. El juego lo perdimos 6-4 y no me importó.

 



Tus primeros tres

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dany blog

Tengo que admitir que no disfrutaba una piñata desde que mis papás me hicieron mi última piñata a la edad de 7 años. Y es que bajo un rol completamente diferente que en aquel entonces, fue algo muy, pero muy especial.

Todo empezó dos días antes de tu cumpleaños (el sábado 29 de octubre) a las 7 de la mañana con muchas cosas por terminar, hacer y vueltas que dar. El momento clave fue cuando fuiste a ver el local donde fue la fiesta casi listo, tu emoción fue total y empezaste a hacer preguntas como: “¿Van a venir mis amiguitos?” o “¿Van a venir las payasitas?” a lo que todas mis respuestas fueron “Si, amor”.

La fiesta la disfrutaste como nunca lo habías hecho. La satisfacción fue nuestra. Nunca podré olvidar tu cara de emoción cuando viste llegar las payasitas, corriste a mi y me dijiste “¡Papiii, llegaron las payasitas!” tu cara reflejaba una emoción total.

Para el día 31, tratamos de hacerte un día especial, un día diferente. Por lo que te despertamos al ritmo de las mañanitas, de inmediato al abrir tus ojitos dijiste “¡Las mañanitas!”, inmediatamente después te pusimos las tres velas en el pastel, mismas que te negaste a soplar por miedo a quemarte.

Para la hora de la comida te dimos a escoger el lugar para ir a comer, tu elección fue “donde está la estrella” lo que ahora sabes que se llama Carls Jr. Pasamos una hora muy rica, comimos y jugamos. Después de eso, el postre, fuimos por una nieve. Para la noche, nos pusimos a escoger las fotos de tu fiesta que mandaremos imprimir, sentados los tres en tu cuarto.

El día de tu cumpleaños está terminando, en este instante te acabo de preguntar ¿Qué fue lo que mas te gustó de tu fiesta? a lo que me respondes sin dudar “Los pacallos” (osea, los caballos, es decir, el carrusel). Te acabo de preguntar que si te gustó el día de tu cumpleaños y ahora dices “Si” y me das un beso, que se interrumpe por la canción de Barney en la TV. Quiero que todos los dias de mi vida me des un beso como este.

Te asomas a mi lap y me dices “quiero volver a ver las fotos”, pero de ponto tus juguetes te distraen y te olvidas de eso.

Te prometo quedarme sentado en el piso, a un lado de tu cama, hasta que te quedes dormida y finalicé así tu tercer cumpleaños.

Por muchos, pero muchos días como este hija.

Te amo.


14 de Marzo de 2008

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Es temprano, el sol se cuela escasamente por la cerrada persiana de nuestra habitación. Deben ser cerca de las siete de la mañana.  Aún no imaginaba que sería uno de los días más felices de mi vida.

Al abrir los ojos volteo a mi lado, y ella ya no está. Entonces vienen a mi mente gratos recuerdos de lo ocurrido menos de dos meses atrás, habíamos quedado campeones luego de más de 25 años, una sonrisa ilumina mi rostro, misma sonrisa que se desvanece de inmediato al moverme, y sentir el dolor de la reciente operación a la que fui sometido.

Mientras me baño, no deja de rondar por mi mente la idea que venía retumbándome durante toda la semana. Tengo que convencerla de hacerse los análisis de una buena vez, ¡Ya es una semana!

La mañana pasó sin novedad, reposando por las incapacidades, como desde el día primero del mes. La hora de la comida llegaba y mi insistencia vuelve a salir a flote:

Amor, ¿ahora si vamos a los análisis? – Pregunté.

No obtuve ninguna respuesta, siento cierto grado de impotencia, si por mi fuera desde el primer día nos hubiéramos hecho esos análisis. Pasamos a la recámara de mi suegra, y hago el comentario público.

¿Cómo la ve usted? – Pregunté a mi suegra – Tenemos una semana de retraso, y Lore no se ha querido hacer una prueba. Ayúdeme a convencerla.

Pero hija, no pierdes nada, no pasa que sale negativo y no pasa nada, con este tiempo ya debe salir muy acertada la prueba – Agregó mi suegra.

Una mirada no muy convencida sale de sus ojos, y dice – Está bien, vamos— Se quitó el uniforme y se puso esa blusa azul-verde que nunca olvidaré. Mi corazón empieza a latir muy de prisa, finalmente sabría si nuestro plan funcionaba tan rápido como lo planeamos.

La llegada al laboratorio fue extraña. Ella pasó al área de toma de muestras, mientras yo esperaba de pie y dando los datos en  la barra de recepción, la fría recepción.

Ok. En cinco minutos les damos el resultado – Nos dijo la encargada.

En cinco minutos sabría si las sospechas eran ciertas.

Pasó el tiempo, y la persona del laboratorio, que es familiar, nos privó del gusto de abrir lentamente el sobre y con suspenso leer el resultado esperado.

Lupita de acercó a nosotros y no dijo – Hijole, van a tener que seguir haciendo la tarea!… porque… ¡VAN A SER PAPÁS!—Nosotros, entramos en un estado de shock, nos abrazamos y confieso que las primeras lágrimas del día salieron de mis ojos. Parecía imposible que realmente las cosas estuvieran pasando así, justo así, como lo planeamos.

Todavía con lágrimas en ojos, hablé por teléfono a mi mamá, tenía que darle la gran noticia. Mientras tanto, la flamante futura mamá, hacía lo propio.

Quería que todo el mundo lo supiera. En todos los medios disponibles hice el anuncio.

Desde ese momento supe, que mi vida tenía un nuevo sentido, un nuevo motivo.

El día siguió, dimos la noticia a cualquier persona que se nos ponía enfrente. El momento que más me estremeció, fue cuando di la noticia a mi papá, salieron mis segundas lágrimas al mismo tiempo que él hacia lo propio.

Fue un día totalmente mágico que nunca olvidaré, llenó de luz nuestros corazones, una luz que ahora, tres años después, sigue brillando más fuerte que nunca.