Debo admitir que estos días han pasado por mi cabeza muchas locuras, ideas que me han provocado el feo sentimiento del miedo.
Y es que le tengo miedo al olvido, pueden pasar muchas cosas que provoquen que lo nuestro quede en el olvido, en el triste olvido. Estoy consciente de que nadie tenemos la vida comprada, una tragedia en estas fechas, seguramente provocaría que en tu adultez no tengas recuerdos claros de mi. Podrías recordar mi cara por algunas de las miles de fotos que seguramente quedarán para la inmortalidad, pero esos detalles que hacen de mi vida algo extraordinario, no estarían presentes en tu memoria.
En verdad, tengo mucho miedo de no ser un buen recuerdo para ti.
Sin embargo, no es ese mi mas grande temor. Y es que el solo hecho de pensar en una enfermedad que borre de mi mente todos mis recuerdos, me pone realmente mal.
Yo no estoy dispuesto a olvidar todo lo que hemos pasado juntos, no quiero olvidar ni un solo segundo. Pero si un dia una enfermedad me gana, y la demencia llega a mi, aunque en ese momento no lo parezca, en alguna parte de mi ser, seré el ser mas infeliz del mundo, por el hecho de haber borrado (involuntariamente) de mi mente a la cosa mas maravillosa que me ha pasado.
Si eso pasa, sé que tal vez sufrirás por verme así, pero por favor, ve mis ojos, al mero fondo de mis ojos, para que te des cuenta que mi sufrimiento es mucho mayor al tuyo. Busca en esa aparente inferencia, todos los recuerdo que algún día vivimos, y si no los encuentras, por favor ¡grábalos!. Cuéntame diariamente por las noches, una anécdota que hayamos vivido juntos, y pide a tu mamá que por favor, me cuente las cosas tan simples que solíamos hacer a diario tu y yo. ¡No las quiero olvidar!
Yo no se cuando leerás esto, cuando serás capaz de entenderlo a plenitud, ahorita tienes tan solo tres años, pero insisto, si por desgracia me pasa algo, atiende esta suplica. ¡Recuérdamelo todo! Una y otra vez, las veces que sea necesario.
¡Te amo y no te quiero olvidar!
Tu papá









