Daniela Gutiérrez

La historia de tu vida

Debo admitir que estos días han pasado por mi cabeza muchas locuras, ideas que me han provocado el feo sentimiento del miedo.

Y es que le tengo miedo al olvido, pueden pasar muchas cosas que provoquen que lo nuestro quede en el olvido, en el triste olvido. Estoy consciente de que nadie tenemos la vida comprada, una tragedia en estas fechas, seguramente provocaría que en tu adultez no tengas recuerdos claros de mi. Podrías recordar mi cara por algunas de las miles de fotos que seguramente quedarán para la inmortalidad, pero esos detalles que hacen de mi vida algo extraordinario, no estarían presentes en tu memoria.

En verdad, tengo mucho miedo de no ser un buen recuerdo para ti.

Sin embargo, no es ese mi mas grande temor. Y es que el solo hecho de pensar en una enfermedad que borre de mi mente todos mis recuerdos, me pone realmente mal.

Yo no estoy dispuesto a olvidar todo lo que hemos pasado juntos, no quiero olvidar ni un solo segundo. Pero si un dia una enfermedad me gana, y la demencia llega a mi, aunque en ese momento no lo parezca, en alguna parte de mi ser, seré el ser mas infeliz del mundo, por el hecho de haber borrado (involuntariamente) de mi mente a la cosa mas maravillosa que me ha pasado.

Si eso pasa, sé que tal vez sufrirás por verme así, pero por favor, ve mis ojos, al mero fondo de mis ojos, para que te des cuenta que mi sufrimiento es mucho mayor al tuyo. Busca en esa aparente inferencia, todos los recuerdo que algún día vivimos, y si no los encuentras, por favor ¡grábalos!. Cuéntame diariamente por las noches, una anécdota que hayamos vivido juntos, y pide a tu mamá que por favor, me cuente las cosas tan simples que solíamos hacer a diario tu y yo. ¡No las quiero olvidar!

Yo no se cuando leerás esto, cuando serás capaz de entenderlo a plenitud, ahorita tienes tan solo tres años, pero insisto, si por desgracia me pasa algo, atiende esta suplica. ¡Recuérdamelo todo! Una y otra vez, las veces que sea necesario.

¡Te amo y no te quiero olvidar!

Tu papá

Hija, hoy pensé que estaba teniendo uno de esos dias malos malos, en que no me debí haber levantado…

Pero al ir por ti a la guardería y verte tu cara de gusto al verme por la ventana, me di cuenta de todo lo contrario…

Gracias hija.

dany blog

Tengo que admitir que no disfrutaba una piñata desde que mis papás me hicieron mi última piñata a la edad de 7 años. Y es que bajo un rol completamente diferente que en aquel entonces, fue algo muy, pero muy especial.

Todo empezó dos días antes de tu cumpleaños (el sábado 29 de octubre) a las 7 de la mañana con muchas cosas por terminar, hacer y vueltas que dar. El momento clave fue cuando fuiste a ver el local donde fue la fiesta casi listo, tu emoción fue total y empezaste a hacer preguntas como: “¿Van a venir mis amiguitos?” o “¿Van a venir las payasitas?” a lo que todas mis respuestas fueron “Si, amor”.

La fiesta la disfrutaste como nunca lo habías hecho. La satisfacción fue nuestra. Nunca podré olvidar tu cara de emoción cuando viste llegar las payasitas, corriste a mi y me dijiste “¡Papiii, llegaron las payasitas!” tu cara reflejaba una emoción total.

Para el día 31, tratamos de hacerte un día especial, un día diferente. Por lo que te despertamos al ritmo de las mañanitas, de inmediato al abrir tus ojitos dijiste “¡Las mañanitas!”, inmediatamente después te pusimos las tres velas en el pastel, mismas que te negaste a soplar por miedo a quemarte.

Para la hora de la comida te dimos a escoger el lugar para ir a comer, tu elección fue “donde está la estrella” lo que ahora sabes que se llama Carls Jr. Pasamos una hora muy rica, comimos y jugamos. Después de eso, el postre, fuimos por una nieve. Para la noche, nos pusimos a escoger las fotos de tu fiesta que mandaremos imprimir, sentados los tres en tu cuarto.

El día de tu cumpleaños está terminando, en este instante te acabo de preguntar ¿Qué fue lo que mas te gustó de tu fiesta? a lo que me respondes sin dudar “Los pacallos” (osea, los caballos, es decir, el carrusel). Te acabo de preguntar que si te gustó el día de tu cumpleaños y ahora dices “Si” y me das un beso, que se interrumpe por la canción de Barney en la TV. Quiero que todos los dias de mi vida me des un beso como este.

Te asomas a mi lap y me dices “quiero volver a ver las fotos”, pero de ponto tus juguetes te distraen y te olvidas de eso.

Te prometo quedarme sentado en el piso, a un lado de tu cama, hasta que te quedes dormida y finalicé así tu tercer cumpleaños.

Por muchos, pero muchos días como este hija.

Te amo.

Así nos preparamos para darle el regalo a mamá :D

Por si algún dia tu mamá o yo lo olvidamos, debes saber que ya te dió varicela a los dos años y medio de edad. En realidad gracias a los consejos de familiares y amigos y a los cuidados de mamá, la vericela realmente te hizo los mandados.

No llevamos un susto y nos preocupamos al principio, pero realmente te fue muy muy bien, te salieron muy pocas ampollitas (el doctor mencionó que podrían salir entre 250 y 500, cuando quize contarlas no pude contar si 80), nunca tuviste temperatura y fue poco el tiempo que te estuvo dando mucha comezón.

La única que salió perdiendo fue tu abuela, por que te incapacitaron 10  días de guardería y ella tuvo que batallarte todos esos días mientras mamá y papá trabajaban.

Una enfermedad de las que “tienen que dar” y que son únicas, ya fue superada y eso nos llena de gusto.